Para garantizar la sustentabilidad presente y futura de las ciudades, una buena calidad de vida para sus habitantes y niveles mínimos de equidad en un contexto de calidad urbana, serán necesarios niveles cada vez mayores de eficacia y eficiencia en el uso de las soluciones, brindando nuevos servicios de calidad, mientras se respetan al máximo sus aspectos ambientales y el uso prudente de los recursos naturales no renovables.

De esta manera consideramos que una ciudad es “inteligente” si logra realizar un uso óptimo de los recursos de los que dispone y, a la vez, incorpora recursos aun no empleados. No bastaría sólo con racionalizar el consumo – por ejemplo, en iluminación, como permiten hacerlo diversas tecnologías - sino que se hace necesario, también, incorporar, por el lado de la oferta, recursos aun no aprovechados – en el caso anterior, la generación de energía eléctrica con células fotoeléctricas. El concepto fundamental es que si, en el pasado, para la producción de un bien o servicio se pivoteaba entre la combinación de dos recursos, capital y trabajo, las ciudades sustentables incorporan y ponen fuerte énfasis en una tercera dimensión clave, la inteligencia y creatividad, predominando este vector por sobre los dos anteriores. En ese contexto, la inteligencia artificial y los nuevos tipos de redes suman oportunidades y desafíos de gobernabilidad.

http://www.fadu.uba.ar/post/1504-diseo-y-gestin-de-ciudades-inteligentes-e-inclusivas